Tras el ataque de un estudiante en un liceo de Calama, se reabrió el debate sobre el uso de detectores de metales en colegios para prevenir el ingreso de armas. Sin embargo, dos expertas descartan su efectividad para evitar la violencia escolar.
En Cadena Nacional, conducido por Francisco Sagredo, participaron las expertas Pía Green, directora ejecutiva de la Fundación Amparo y Justicia, y la doctora Verónica López, directora del Centro de Investigación para la Educación Inclusiva PUCV, para analizar los factores de la violencia escolar.
El 27 de marzo, un estudiante de cuarto medio del Liceo Obispo Silva Lezaeta atacó a cinco personas con un arma blanca. Una inspectora falleció en el lugar por la gravedad de sus heridas. El joven de 18 años portaba además una katana, un sable, jeringas con cloro y gas pimienta; un acto que planificó con cuatro meses de anticipación, según la investigación.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, anunció que se está trabajando en los reglamentos internos y orientaciones de la Ley de Convivencia Escolar, lo que permitiría instalar detectores de metales al ingreso de los recintos educacionales.
Al respecto, Green afirmó que “existe escasa evidencia de que los detectores de metales sean efectivos” y ejemplificó con el caso de Estados Unidos, donde su implementación desde los años 90 no ha logrado reducir los tiroteos escolares. En la misma línea, López agregó que los pórticos “no van a detectar la desesperanza, la angustia y la soledad”, sentimientos que —según explicó— forman parte de las principales causas de la violencia escolar.
El debate sigue abierto y pone sobre la mesa la urgencia de abordar la violencia escolar desde sus causas más profundas, más allá de medidas de control.



