La elección presidencial del pasado 30 de noviembre en Honduras ha sido calificada como un “golpe” y “fraude” fraguado, según la explosiva denuncia de Marlon Ochoa, consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE) en representación del partido de gobierno, Libre.
Ochoa apuntó a un “siniestro” plan orquestado por la cúpula del bipartidismo de derecha (Partido Nacional y Partido Liberal) en coordinación con una supuesta “injerencia extranjera” de Estados Unidos. El consejero aseguró que estos actos buscan imponer una decisión que no refleja la voluntad del pueblo hondureño.
El mecanismo de fraude, según la denuncia, se basa en fallas estructurales en el sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP), el cual fue tildado de “verdadera trampa” para evitar la certeza en el conteo presidencial y legislativo.
El foco de la “injerencia extranjera” se centró en el apoyo público que brindó el expresidente estadounidense, Donald Trump, al aspirante presidencial conservador Nasry ‘Tito’ Asfura (Partido Nacional), quien lidera el escrutinio preliminar.
Al momento de la denuncia, con el 86,62% de las actas, Asfura se mantenía en la delantera con el 40,25% de los votos, seguido de cerca por Salvador Nasralla (Partido Liberal) con el 39,40%. La candidata de Libre, Rixi Moncada, quedaba relegada con el 19,33%. Ochoa señaló que Trump había “censurado” a Moncada, catalogándola de “comunista”.



