El pasado domingo, la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano culminó con la detención de Nicolás Maduro, quien este lunes enfrenta diversos cargos judiciales en Nueva York.
Esta acción unilateral generó una respuesta diplomática inmediata de países como Chile, Colombia, Brasil, España, México y Uruguay, quienes manifestaron su rechazo conjunto. El comunicado de estas naciones ha despertado las alertas para el futuro sobre el precedente que podría marcar la intervención militar norteamericana en el país latinoamericano..
Tras el operativo, el presidente Donald Trump puso el foco en México y Cuba, escalando las tensiones regionales. Por un lado, reveló que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, rechazó su oferta de enviar tropas para combatir a los carteles del narcotráfico. Por otro lado, la situación con la isla es crítica, ya que el gobierno cubano denunció la muerte de 32 ciudadanos durante la incursión en Venezuela. Washington ha calificado al gobierno cubano como un “gran problema” y vaticina su colapso ante la pérdida del suministro de petróleo venezolano.
Finalmente, el mandatario estadounidense dirigió duras críticas hacia Colombia y su presidente, Gustavo Petro, a quien acusó de estar vinculado con la producción de cocaína. Trump no descartó realizar una misión militar similar en dicho país, afirmando que la idea “le suena bien” debido al estado actual de la nación vecina. En respuesta, Petro desmintió las acusaciones, condenó el bombardeo en Caracas y solicitó la intervención urgente de organismos internacionales como la OEA y la ONU.



