En conversación con el programa Cadena Nacional de Vía X, el ex ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, analizó el complejo escenario del desempleo en el país y refutó la premisa de que la reactivación laboral dependa exclusivamente de la iniciativa empresarial. A juicio de la ex autoridad, la economía chilena arrastra un déficit productivo estructural que no se resolverá delegando la responsabilidad únicamente en los privados.
“La economía chilena no está generando empleos y pensar que esto lo va a resolver el sector privado es un error profundo. El empresario no tiene en su matriz cultural crear puestos de trabajo; su objetivo es maximizar resultados y responder a sus accionistas. Si para mejorar rendimientos necesita tecnología o automatización antes que contratar personal, va a preferir esa vía”, constató Andrade.
Flexibilidad laboral, ley de 40 horas y productividad
El ex titular del Trabajo desestimó los discursos que apuntan a flexibilizar garantías contractuales como mecanismo de inserción: “Es un argumento perverso situar la responsabilidad del desempleo en quienes sí tienen trabajo, como si al restar derechos a los empleados formales se fueran a generar oportunidades automáticas para los desocupados”. En esa línea, recordó que la ley de 40 horas —actualmente en régimen de 42 horas— ya integró mecanismos significativos de adaptabilidad, tales como la mensualización de jornadas y acuerdos individuales, cuyos impactos definitivos sobre la creación de empleo aún están en evaluación.
Para superar este entrampamiento, Andrade propuso focalizar los esfuerzos en la productividad y en reformar el sistema de gratificaciones legales, de modo que los trabajadores participen equitativamente de las utilidades efectivas de las empresas y no dependan de montos fijos desvinculados del rendimiento financiero.
El desafío del progresismo y la amenaza narco en sectores populares
En el terreno político, el exministro reflexionó sobre la necesidad de que la centroizquierda modernice sus tesis de cara a las dinámicas del siglo XXI. Si bien descartó diagnósticos categóricos sobre un fracaso irreversible del modelo progresista, alertó sobre una grave pérdida de terreno institucional frente al crimen organizado.
“En el mundo popular enfrentamos un adversario que no puede abordarse únicamente desde la agenda de seguridad. El narcotráfico está reemplazando al Estado al resolver las urgencias cotidianas de las familias; cuando el Estado deja ese vacío y es sustituido en lo cotidiano, la derrota para nuestro proyecto es de fondo”, advirtió Andrade.



