Paz Bascuñán protagonizó una emotiva conversación en “Todo va a estar bien”, donde hizo un recorrido por distintos momentos de su vida personal y profesional, mostrando una faceta cercana, sincera y llena de reflexión.
La actriz comenzó hablando de su presente laboral, marcado por el reciente término de las grabaciones de “Hijo Perfecto”, la nueva serie de Netflix que aborda la historia de dos madres enfrentadas a los desafíos de criar a sus hijos cuando el futuro que imaginaron para ellos toma un rumbo inesperado. Paz contó qué la motivó a aceptar este proyecto y por qué considera que ha sido uno de los trabajos más significativos de su carrera.
También se refirió al buen momento que vive con el programa “Conversa larga, cuento corto” en TV+ y al éxito de su podcast “Más terapia que tarde”, cuya segunda temporada ya prepara. En ese contexto, reflexionó sobre la importancia de generar conversaciones honestas y profundas en tiempos donde las personas necesitan más espacios para escucharse y conectar.
Paz Bascuñán y la prohibición de tener redes a sus hijos
Uno de los momentos más personales de la entrevista estuvo marcado por la maternidad. Paz habló de sus hijos Teo y Leonor, de cómo cambiaron su vida y de la decisión que tomó de no permitirles tener redes sociales hasta los 16 años, una medida que en su momento generó debate, pero que hoy asegura volvería a tomar. La actriz explicó las razones detrás de esa decisión y entregó una profunda reflexión sobre el uso de la tecnología en niños y adolescentes.
La conversación también abordó los años en que protagonizaba “Soltera Otra Vez”, mientras enfrentaba el desafío de criar a sus hijos pequeños. Recordó cómo logró equilibrar la intensa carga laboral con la vida familiar y confesó que, como muchas madres, también experimentó culpas y dificultades en ese proceso.
Uno de los pasajes más emotivos llegó al recordar a sus abuelos, el expresidente Patricio Aylwin y Leonor Oyarzún. Paz compartió las enseñanzas que recibió de ambos, recordó la sencillez con la que vivían y cómo los valores del respeto, la empatía y el servicio público siguen marcando su forma de enfrentar la vida. También habló de lo que significó crecer llevando el apellido Aylwin y cómo cambió su adolescencia cuando su abuelo asumió la Presidencia de la República.
Durante el programa recibió además emotivos saludos de sus hijos, de su madre Mariana Aylwin y de su amiga Loreto Aravena, quienes destacaron su calidad humana, su entrega como mamá y la gran mujer que conocen fuera de las cámaras. Como broche de oro, mostró otra de sus grandes pasiones: el baile, animándose incluso a enseñar algunos pasos junto a los conductores.



