El Gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión indefinida del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, en una nueva ampliación de la política migratoria impulsada por la administración de Donald Trump. La medida comenzará a regir a partir del 21 de enero, según confirmó un funcionario estadounidense.
La pausa afecta exclusivamente a las visas de inmigrante —incluidas aquellas vinculadas a empleo en Estados Unidos— y no se aplicará a las visas de no inmigrante, como las de turismo o estudio. De esta manera, la decisión no impactaría a quienes planean viajar al país por eventos temporales, como la Copa del Mundo que se disputará este verano.
Entre los países alcanzados por la suspensión se encuentran Brasil, Colombia, Haití, Egipto, Somalia, Rusia y Uruguay, además de varias naciones de América Latina, África, Medio Oriente, Europa del Este y Asia. Algunos de ellos ya figuraban en listados previos de restricciones migratorias del Gobierno estadounidense.
Desde el Departamento de Estado explicaron que la decisión se enmarca en un proceso de reevaluación de los procedimientos migratorios, bajo la disposición de “carga pública” de la ley inmigratoria. Esta norma busca identificar a personas que, según el criterio del Gobierno, podrían depender de ayudas sociales o beneficios públicos una vez en Estados Unidos.
“El Departamento de Estado utilizará su autoridad de larga data para declarar inelegibles a posibles inmigrantes que se convertirían en una carga pública para Estados Unidos y explotarían la generosidad del pueblo estadounidense”, señaló el portavoz del organismo, Tommy Pigott, en un comunicado oficial.
La suspensión permanecerá vigente mientras se revisan los mecanismos de control migratorio, en una medida que ya ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos y comunidades migrantes de los países afectados.



