No solo repite frases ni se limita a un bucle de movimientos; está diseñado para responder de forma flexible a quién tiene delante, dentro de unos márgenes seguros.
Olaf ya no solo cantara sobre abrazos calentitos en las pantallas, si no que ahora lo hara en los parques de Disney, la empresa ha presentado un nuevo robot del muñeco de nieve de Frozen que camina, gesticula y reacciona al entorno, gracias a un sistema de inteligencia artificial diseñado para imitar de cerca el trabajo de los animadores originales. Este Olaf robótico, desarrollado por Walt Disney Imagineering durante los dos últimos años, está preparado para estrenarse en el área World of Frozen de Disneyland París y, más adelante, también en Hong Kong, como parte de la nueva generación de personajes “vivos” de los parques.
La clave del proyecto no está solo en la apariencia, sino en cómo aprende a moverse. Según explicó Kyle Laughlin, vicepresidente sénior de tecnología e ingeniería de I+D en Walt Disney Imagineering, el robot se entrena con técnicas de “aprendizaje por esfuerzo”, es decir, un sistema basado en ensayo y error parecido al aprendizaje por refuerzo que se usa en robótica avanzada. El personaje prueba miles de combinaciones de pasos y gestos en simulaciones aceleradas y el algoritmo va ajustando su postura hasta que caminar, saludar o inclinar la cabeza resultan creíbles… y muy Olaf.
El simulador donde Olaf aprende
Para acelerar ese proceso, Disney recurre a una plataforma interna llamada Kamino, que permite entrenar al robot en un entorno virtual antes de llevar los movimientos al mundo físico. En Kamino se simulan factores como peso, fricción o equilibrio, de modo que el robot “se cae” miles de veces en un mundo digital hasta que encuentra una forma estable de desplazarse. Solo cuando esos patrones se consideran seguros y expresivos se trasladan al Olaf real, reduciendo el tiempo de pruebas en taller y, sobre todo, el riesgo de que el personaje se comporte de manera torpe frente a los visitantes.
El resultado es un Olaf autónomo, capaz de reaccionar a quien se acerca gracias a un conjunto de sensores que detectan presencia y distancia. A diferencia de muchos animatronics, su cuerpo no es una carcasa rígida: Está recubierto de un material blando que imita la nieve y que está pensado para soportar abrazos y empujones sin transmitir la sensación de estar tocando una máquina.
Este Olaf forma parte de una apuesta más amplia de Disney por robots de personajes cada vez más expresivos y móviles. En los últimos años, Walt Disney Imagineering ha mostrado prototipos de droides autónomos que combinan robótica, visión por ordenador e IA para interactuar de forma más libre con el público. El muñeco de nieve de Frozen es, en ese sentido, un escaparate perfecto: un personaje enormemente popular, con gestos muy definidos y un tono abiertamente juguetón.



