“Euphoria” o cómo lidiar con nuestros demonios | Por Fran Marquez


Rue es adicta a las drogas, pero ¿qué puede ofrecerle el mundo a cambio para que ella quiera dejarlas?. Nació 3 días después de la caída de las torres gemelas, aún no abría ni los ojos y sentía todo ese terror a su alrededor, en su madre al amamantarla, en su padre al cargarla con la tele encendida a todo volumen repitiendo una y otra vez la escena.

Entonces, tenemos este escenario: naciste sintiendo la muerte, te diagnostican tempranamente trastorno obsesivo – compulsivo, trastorno de atención, trastorno de ansiedad y bipolaridad, entras en la adolescencia y ¡paf! tu papá muere de cáncer. ¿Dónde puedes encontrar alivio justo en esa situación?, ¿en tu madre que apenas lidia con su propio duelo?, ¿en tus amigos también adolescentes lidiando con sus propios infiernos?. ¡No!, claro que no. Lo más rápido si nunca te dieron las herramientas necesarias, son las drogas o el alcohol y yo no voy a juzgar eso. ¿Alguien podría con todo lo mencionado anteriormente?

Los cabros de ahora, les aseguro que conocen la pornografía antes que el amor, que la mayoría ya se fumó un pito antes de los 18 años, que pasan más tiempo mirando el celular que la cara de otro ser humano. ¿Cómo se supone que te vas a reconocer a ti mismo en medio de tantas distracciones?, ¿cómo se supone que vas a vivir y sentir tu adolescencia con todo ese exceso de información llenándote el cerebro de basura que nunca vas a necesitar?.

Cuando veía la serie me preguntaba: ¿de dónde viene esa pena?, ¿desapego? ¿desconexión o demasiada conexión?. El mundo te satura y todo lo que quieres y buscas es escapar un rato, desconectarte de ti mismo, un pequeño momento de nada. A esa sensación es adicta Rue. Las drogas, son solo el camino más rápido para llegar a ese lugar y ella lo dice en algún momento: “si pudiera ser una persona diferente, lo haría”. Lo único que la hacía sentir mejor casi la mata de sobredosis, pero se salva.

Y Rue, sin sentir que la vida le da otra oportunidad y con todas las ganas de recaer, se encuentra con Jules, que es básicamente como un unicornio bañado en glitter, resplandeciente y única. Rue recae nuevamente, pero esta vez en Jules. No sé si lo de ellas se trate de amor, quizás sí. Lo que yo veo, es que por primera vez Rue siente algo genuino, que no sea causado por químicos, una conexión con la realidad y con ella misma y ese parece ser su verdadero camino hacia la redención.

Esa idea es la que más me conmueve de la serie, estamos plagados de ese discurso de “Love Yourself”, “ámate a ti mismo”, “si no te amas a ti no puedes amar a otro”. A Rue no le interesa ni amarse ni salvarse a sí misma, porque está demasiado en el fondo, demasiado en la caca y quizás de eso se trata todo esto, no de salvarnos a nosotros mismos, sino de salvar a otros, amar a otros y quizás en ese proceso, salvarse a uno mismo y amarse. Para mí por lo menos suena hermoso.

Estamos acostumbrándonos a exponernos físicamente, nuestras fotos, los nudes que mandamos en privado, a validarnos por un número de likes, pero no nos exponemos emocionalmente frente a otros y todo eso que contenemos puede convertirse en odio, o incluso violencia hacia ti mismo o hacia otros. No hay filtros de Instagram para lo mal que puedes sentirte contigo mismo, con la rutina, ni nada. Pero, están los demás, y no va a ser un “fueron felices para siempre”, va a ser un “se amaron y crecieron” eso suena real y mejor.

Labrinth & Zendaya – “All for us”
“Soportándolo todo por nosotros,
estoy haciéndolo todo por amor.”

“Euphoria” o cómo lidiar con nuestros demonios | Por Fran Marquez

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Francisca Marquez
Francisca Marquez
No sé si me gustan más las papas fritas o las películas, pero ver películas comiendo papas fritas es de mis cosas favoritas y más que ver películas, me gusta hablar de ellas.